Ciencia espacialTecnologías y NBIC

“New Space” – ¿Nueva competencia por el espacio?

"New Space" ¿Nueva competencia por el espacio?

De enviar un auto a “Marte” a llevar astronautas al espacio. Luego de 9 años desde que la NASA concluyó su programa espacial, una empresa privada envió una nave tripulada al espacio. Elon Musk, catalogado como uno de los visionarios más grandes de la época, tiene entre sus ambiciosos planes la colonización de Marte. Recientemente, como parte de dicho proyecto, su empresa Space Exploration Technologies más conocida como SpaceX, marcó un hito espacial al ser la primera compañía privada que con su propio diseño de naves espaciales y cohetes lleve a dos astronautas de la NASA, Bob Behnken y Doug Hurley, hacia la Estación Espacial Internacional (EEI).

Este caudal tecnológico y científico que se ha vivido en los últimos años y el abaratamiento de los costos han permitido a más iniciativas privadas competir y alzar las miradas hacia el comercio espacia, a la vez que a los seres humanos nos ha invitado a soñar cada vez más con tecnologías exponenciales que mejoren la calidad de vida. Antes de sumergirnos en este salto empresarial hacia el espacio, retrocedamos en la historia.

La informática y la navegación espacial han estado muy relacionadas y es prácticamente imposible estudiar sus trayectorias por separado. Luego de la Segunda Guerra Mundial y la pesadilla mortífera ocasionada en Hiroshima y Nagasaki con la bomba atómica, se realizó un gran logro entre 1947 y 1948, la invención de lo que revolucionaría hasta ahora nuestras comunicaciones y muchos avances tecnológicos: el “transistor”. Tal fue el impacto que sus creadores recibieron el premio nobel de física por dicho trabajo. Este componente sentó, junto con otros adelantos más, la base para el nuevo desarrollo de telecomunicaciones que al día de hoy sigue su respectivo proceso de perfeccionamiento.

Para complementar ello, Jack Killby y Robert Noyce con mayor ambición e investigación desarrollaron luego el “circuito integrado o chip de silicio”, el cual contenía muchos transistores y otros componentes dentro. Como sería descrito en la ya famosa Ley de Moore, estos se duplicarían cada 18 meses lo cual nos permitiría obtener ordenadores cada vez más potentes fortaleciendo así su relación simbiótica con la industria aeroespacial, la llegada a la Luna y nuestra era.

Estos avances en electrónica e informática digital irían en aumento a la par durante las décadas que duró la Guerra Fría. EE.UU y la URSS compitieron en la llamada “carrera espacial” de 1955 hasta 1975 con acciones para mostrar su poderío político y científico. Invirtiendo millonarias sumas de dinero pusieron sus ojos en el desarrollo científico y tecnológico para no quedarse atrás en la conquista del espacio y los posibles provechos para la carrera armamentística desatada desde la 2GM.

El lanzamiento del Sputnik 1 (el primer satélite artificial) que el régimen comunista hiciera el 04 de octubre de 1957 y luego del Sputnik 2 sembró en EE.UU la llamada crisis del Sputnik.  Con el fin de tener mayor avances significativos Estados Unidos lanzó en 1958 su primer satélite Explorer 1, a la par que nacía el ARPA (Agencia de proyectos de investigación avanzada) que luego cambió el nombre a DARPA y la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio). Con estas organizaciones, los Estados Unidos empezó a competir con más fuerza en el rubro del desarrollo tecnológico y en la apuesta por ver quién adquiría más “terreno espacial”.

Lo que inició con lanzamientos de sondas o satélites a órbitas de Venus, Mercurio, Júpiter, Marte entre otros, más tarde, el 20 julio de 1969, se convertiría en la realización de lo añorado por años: el hombre llegó a la luna con la misión Apolo 11 de EE.UU. Neil Amstromg fue el primer hombre en pisar nuestro satélite natural, marcando así un punto histórico en la humanidad, luego de que años atrás se hubiera enviado al espacio a animales como la perra Laika, Tsygan y Dezik, el chimpacé Ham, Albert el macaco, la ardilla Gordo, monos, ratones, tortugas, moscas, ranas, peces, cucarachas y hasta plantas.

Foto de la llegada del hombre la luna en 1969. Un hito en la historia de la humanidad.

En 15 de julio de 1975 se produjo en la órbita de la tierra el “Apolo-Soyuz”, el acoplamiento de las naves de EEUU y la URSS, donde según muchos historiadores la carrera espacial iba llegando a su fin. La cooperación entre los Estados Unidos y URSS se concretó, ambos países estrechaban las manos en el espacio.

Por otro lado, toda esta competencia por la supremacía espacial dejó grandes desarrollos en ciencia y tecnología que hoy en día se aprovechan en nuestra vida cotidiana y han sido claves para las más grandes innovaciones. Una de ellas fue la inspiración técnica para lo que hoy es llamado “Internet”.

Hace algunos años se extendió la noticia de que la NASA había seleccionado a 13 compañías norteamericanas para formar 19 asociaciones con el fin mejorar las tecnologías espaciales y sostener el liderazgo espacial. EE.UU quería librarse de los rusos y sus cápsulas Suyoz, principalmente porque han sido estos los que han estado transportando a sus astronautas hacia la Estación Espacial Internacional durante todo este tiempo.

Dicho esto, las compañías más conocidas como SpaceX y Boeing, las cuales apuntan hacia el espacio con sus naves, vienen compitiendo incluso con más fuerza desde el 2014 cuando la Nasa brindó financiación con el fin de reanudar los vuelos espaciales tripulados de EE.UU. Boeing tuvo una prueba de lanzamiento el 2019, sin embargo, tuvo problemas y su Starliner regresó a la tierra. Ahora, la compañía de Musk se ha convertido en la primera iniciativa privada en realizar esta proeza. Un objetivo clave a resaltar de esa misión es la validación del sistema de transporte con tripulación e iniciar más adelante el comercio espacial, siendo el negocio de la Nasa solo comprar asientos en las naves de las compañías, las que actuarían como taxis hacia el exterior.

Vivimos una nueva filosofía, un “New Space” que abarca no solo los deseos humanos de vivir el espacio, sino toda una industria privada destinada a llevarnos hacia el espacio mismo. SpaceX lanzó su nave Crew Dragon hacia la Estación Espacial Internacional este 30 de mayo del 2020 luego de ser cancelada el 27 del mismo mes por cuestiones climáticas y violaciones de las reglas meteorológicas. Recordemos una de las locuras realizadas antes por el magnate de la tecnología en el 2018, cuando envió dentro de su Nave Falcon Heavy su auto de su compañía Tesla hacia el poco conocido planeta rojo Marte, pero esta vez sí fueron astronautas los que estuvieron a bordo.

En el campo de los viajes turísticos hacia el espacio se han dado a conocer otros líderes de proyectos de empresas privadas, tenemos a Blue Origin del padre de Amazon Jeff Bezos, Virgin Galactic de Richard Brandson y otros capitalistas de riesgo que dan mayor impulso a esta industria. De hecho, hay iniciativas de otros países como los de Latinoamérica o China, Rusia, Japón entre otros que han enviado satélites al espacio, pero no detallaremos, debido a que el evento de SpaceX fue un logro empresarial y aún más importante tendría una misión comercial de turismo espacial más adelante.

Este breve escrito sobre el New Space o esta nueva carrera espacial, más allá de conectarse al EEI o agilizar el comercio o turismo en el espacio, busca en cierta manera asentar la preponderancia del poder político y científico de EE.UU ante otras empresas y países del mundo. Nos podríamos adentrar incluso a la posibilidad de hablar con mayor profundidad de la hasta ahora imaginaria “minería espacial”, turismo a la luna o colonización de Marte.

Imagen de la serie documental Mars elaborada por National Geographic. En esta producción se recrea el inicio de la colonización de Marte en base a nuestros planes actuales.

Todo esto no quedaría solo en películas de ciencias ficción ya que llevar humanos a Marte o conocer su viabilidad para su respectiva colonización están dentro de planes serios de Elon Musk, y algunos programas de la NASA. Ésta última ya ha estado en la exploración marciana hace más de 20 años con su Mars Exploration Program (Programa de Exploración de Marte). Los datos proveídos por los rovers para la exploración marciana como el Spirit, Opportunity, Curiosity y otros nos han brindado información trascendental para seguir adelante con la exploración y misiones futuras a este planeta. Musk por su lado con la intención de llevar a 100 o 200 personas al espacio tiene la idea de construir una maravilla de la ingeniería y la física, el cohete BFR que sería el más grande de la historia espacial.

Las metas científicas que tiene la NASA o entidades privadas en esta competición por la exploración y comercio espacial son muy importantes; sin embargo, es necesario rescatar el gran avance que hemos tenido en explorar lo desconocido y los ambiciosos planes que tenemos para el futuro como la colonización de Marte o el turismo espacial.

Aún quedan muchas cuestiones por pensar y muchas oportunidades que contemplar. ¿Será el programa Artemisa un nuevo hito histórico? ¿Hay intenciones de privatizar la Luna? ¿Podrán los acuerdos Artemisa generar una competición limpia para exploración y explotación de la Luna? ¿Cómo contribuye al desarrollo humano la exploración espacial? ¿Será en algún momento el turismo espacial accesible a las demás personas?  ¿Podrá el avance de la computación cuántica hacer más poderosas a nuestras máquinas y naves espaciales en un futuro próximo?

Alex Kenner Mori Castro

CEO INNOVACIT y Divulgador Científico miembro del IET

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *