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Robots Sexuales ¿El futuro del sexo?

La Cuarta Revolución Industrial se caracteriza por la aparición de tecnologías avanzadas que irrumpirán no solo en los negocios o la manufactura, sino también en las relaciones humanas. 

De entra las más importantes herramientas tecnológicas de este nuevo paradigma social podemos centrar nuestra atención en las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones. Tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la Big Data y los sensores inteligentes prometen múltiples aplicaciones para la gestión empresarial, económica, informática e incluso de evaluación y rastreo de condiciones ambientales y poblaciones animales en peligro de extinción. 

El desarrollo de herramientas con gran capacidad de cómputo abre las puertas a la mejora de muchas industrias. Por un lado el avance de la realidad virtual, ya sea mediante la creación de asistentes virtuales, como Alexa que nos facilita la gestión de tareas diarias, o de “personas virtuales” que no solo nos sirven de apoyo, sino que son diseñadas para hacernos compañía, como Réplika. Por otro lado, el ingreso hacia una nueva generación de líneas de investigación en robótica.

Al hablar de robots, puede que lo primero que venga a nuestras mentes sean ejemplares de desinfección o asistencia médica como los robots Ninja desplegados en esta pandemia, o las clásicas y cada vez más comunes aspiradoras inteligentes de EUFY, pero no son las únicas. Actualmente, muchos grupos de investigación y robótica concentran sus esfuerzos por lograr aquello que era exclusivo de la ciencia ficción: convertir a los robots en nuestros amantes.


La industria del sexo, aunque quizás no siempre muy explícita, es bastante demandante y millonaria. En las últimas décadas esta no se limitó únicamente a la producción pornográfica, sino que intentó simular la compañía humana con muñecas de diversas calidades y materiales que puedan simular la textura y suavidad de la piel humana (inflables, de vinilo, látex, silicona) . Quizás esto último no con mucho éxito. 

No obstante, ahora, gracias al adelanto tecnológico, una nueva generación de muñecas sexuales ha aparecido: los robots sexuales. Desde hace algunos años, varias compañías han incursionado en este horizonte y se han proyectado a elaborar robots sexuales con materiales inteligentes que simulen la temperatura del cuerpo y estén equipados con sistemas de inteligencia artificial que los vuelvan capaces de simular diálogos que tornen mucho más realista la silenciosa experiencia que se vivía con las antiguas muñecas sexuales. 

Esta idea ha sido ampliamente abordada en series y películas. En Inteligencia Artificial de Steven Spielberg se explora un escenario futurista en el que existe una zona dedicada a la prostitución donde únicamente atienden robots. La más reciente de las producciones cinematográficas posiblemente haya sido la serie rusa, disponible en Netflix, Mejores que Nosotros. En este programa la tecnología ha permitido la aparición de robots que no solo se desempeñan como asistentes, pues son capaces de interactuar con su propietario ya que poseen sistemas avanzados de identificación de usuario, además de cierta autonomía, sino que también sirven de compañeros sexuales.


Las empresas Robot Companion AI, Abyss Creations, True Companion son algunas de las que intentan volver esta fantasía una realidad. Actualmente ya comercian muñecas realistas que emplean Inteligencia Artificial para aprender de los gustos y temas de discusión del usuario para entablar conversaciones. Incluso, dichas compañías se proyectan a desarrollar en los próximos años robots sexuales más similares a los humanos y mucho más complejos de la mano de la conectividad 5G.

Robot Harmony. Su precio asciende hasta los 15 mil dólares.

Las versiones más populares y mediatizadas quizás sean los robots Harmony y Henry. Ambos son productos de  última generación diseñados por la compañía experta en aplicaciones inteligentes, Realbotix. Los dos modelos están equipados con un sistema de inteligencia artificial que facilita las habilidades comunicativas, el aprendizaje y la solución de problemas. Además, la compañía permite al usuario adecuar y ajustar la personalidad del robot a las exigencias del usuario mediante una aplicación de teléfono celular. Ahora no solo se podrá escoger entre el tamaño o color de los atributos del robot sexual, sino también la personalidad de este. 

Otras características que llaman la atención de ambos productos es que Harmony posee un sistema de lubricación vaginal automático y sensores corporales que envían “estímulos” a la AI para reaccionar placenteramente al interactuar con el usuario. Mientras que el robot Henry ofrece la opción de regular el tamaño de su pene en función de las exigencias de su usuaria/o.   

Como era de esperarse, estas nuevas promesas de la tecnología traen consigo discrepancias en la sociedad. Aunque a menor escala, la discusión a nivel moral ya se ha desatado y reside en cuestionarnos cuán beneficiosos serían estos productos. ¿Sería el fin de la prostitución, de las infidelidades y de los nacimientos no deseados? O ¿Reducirían dramáticamente la interacción entre personas?

En Japón, y posiblemente en otros países del mundo, la tendencia en hombres mayores por preferir la compañía de muñecas sexuales a la de mujeres reales ha sido retratado en documentales y es tema de discusión sobre los posibles daños psicológicos y a las relaciones humanas que estos nuevos aparatos traerán consigo.

Sustitutas. Documental de RT en el que se explora la situación de algunos consumidores de la industria de robots sexuales.

Incluso, la ya existente discusión moral sobre el consumo de versiones de animés pornográficos en los que los protagonistas son personajes con forma de niños toma una nueva dimensión, pues ¿los robots sexuales con forma de niño frenarán a muchos pedófilos de cometer actos delictivos? o por el contrario ¿estimularán e incitarán la pederastia?

La situación legal actual de las muñecas sexuales con apariencia, forma y tamaño de niños en el mundo es variada. En el Reino Unido, decenas de muñecas han sido decomisadas en los últimos años. Esto se debe a que en dicho país la comercialización e importación de estos artículos no está permitido; sin embargo, su posesión sí. Al otro extremo se encuentra China, país en donde ni su comercialización ni su posesión suponen ningún tipo de problema legal.

Como era de esperarse, este tema genera tanta controversia que el debate en las aulas universitarias y desde los colectivos civiles no se ha hecho esperar. La profesora de ética y de cultura de robots e inteligencia artificial de la Universidad de Montfort, Kathleen Richardson es una activista y promotora de la Campaña contra los Robots Sexuales (Campaign against Sex Robots).

Kathleen Richardson en TEDx. Ponencia “Robots and ethics: The future of sex”.

Esta iniciativa civil reúne las conclusiones de una investigación presentada en la Ethicomp del 2015, según las cuales los robots sexuales, lejos de beneficiar a la sociedad, fomentan y posicionan el abuso hacia las mujeres y los niños, refuerzan la violencia, reducen la empatía en las relaciones humanas y refuerzan la explotación sexual.

Por el contrario, para la especialista británica en inteligencia artificial e interacciones humano-computadora, Kate Devlin, la prohibición de robots sexuales no es algo dable. Devlin arguye en defensa de esta nueva generación de amantes artificiales que, aunque es importante tener cuidado de no trasladar nuestros comportamientos de género y sexuales errados hacia la sexualidad robótica, tampoco debería trasladarse el recato y los tabúes que existen sobre la sexualidad en nuestros idearios.

¿Qué podemos hacer frente a este desafío moral? Quizás hagan falta más estudios e investigaciones sobre el impacto psicológico de los consumidores de robots sexuales, así como un análisis concienzudo de los límites morales de casos tan peculiares como el de los robots con apariencia de niños. Lo cierto es que estamos atravesando un cambio dramático en el cómo y con qué interactuamos.

El adelanto tecnológico nos obliga a replantear nuestras relaciones sociales a cada instante. Si no comenzamos a contemplarlas, puede que el problema termine adelantándosenos y colocándonos en aprietos y contiendas que pudieron ser previstas con anticipación. 

Piero Gayozzo

Fundador y Sub Director del IET. @pgayozzo (FB/Instagram/Twitter). El IET es un grupo de investigación de la Sociedad Secular Humanista del Perú sobre el impacto ético, político y social de la Cuarta Revolución Industrial.

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